La optimización de los recursos es uno de los pasos más importantes hacia una arquitectura verdaderamente sostenible. El mundo de hoy exige que los arquitectos analicen los procesos constructivos y se involucren en el "cómo se ejecutaría" o "cómo se planificaría" su proyecto de arquitectura.

¿Pero cómo? ¿nos preparan en la facultad a los arquitectos para eso? 

La verdad es que en muchas ocasiones, en aras de la especialización, se han venido delegando tales funciones a los ingenieros (en sus diversas especialidades), administradores, técnicos, subcontratistas, etc. ¿Y los arquitectos qué?


Fig. 01 ¿Quién arroja la sombra más grande?

En la Fig. 01 se muestra cómo los involucrados en el diseño de un edificio(principalmente arquitectos) solo representan un 5% en el volumen del costo total de la edificación, y sin embargo influyen en el 70% de la decisión de compra por parte del cliente.[1]

Entonces, si los diseñadores del producto influyen tanto con su trabajo para el cliente ¿no deberían tener un mayor conocimiento sobre el grueso de los recursos utilizados para la construcción del edificio? Y no me refiero a que acapare todas las responsabilidades, sino que sea capaz de conocer y optimizar lo referido a materiales, mano de obra y gestión, con la finalidad de:
  1. Evitar incidentes durante la construcción que generen pérdidas económicas para el cliente.
  2. Evitar cambios "de última hora" que transformen el diseño inicial en algo que los proyectistas jamás imaginaron.
  3. Mejorar la calidad del producto final, pues si se logra lo recomendado en los puntos anteriores, se podrá canalizar el trabajo ya no en subsanar errores, sino en ofrecer un servicio cada vez mejor.
¿Cómo lograr tales metas? Pues empecemos por ir a ensuciarnos las botas a OBRA. Ahí "donde las papas queman" hay una gran cantidad de conocimientos para ser estudiados y mejorados constantemente.

Es en ese trabajo de campo donde uno puede darse cuenta de muchos inconvenientes que pudieron ser evitados desde el diseño inicial del edificio. Por lo tanto, para garantizar la satisfacción total de nuestro cliente (así como una huella ecológica positiva) es necesario saber cómo y por qué se construye así como lo venimos hacemos. Para poder dirigir hay que saber hacer.

Y eso es solo el comienzo.


[1] MUNRO&ASSOCIATES, INC. ¿Who casts the biggest shadows? 1989
[2] KOSKELA, LAURI. Aplicación de la nueva Filosofía de Producción a la Construcción. CIFE, 1992