Oscar Niemeyer solía recordar con mucha nostalgia los momentos que vivió durante la construcción de Brasilia (la capital de Brasil diseñada en conjunto con Lucio Costa). Años de trabajo duro y camaradería con todos los involucrados en el proyecto (ingenieros, arquitectos, obreros y otros trabajadores) fueron plasmados en el documental La vida es un soplo con las siguientes palabras:

"Yo me acuerdo de nosotros trabajando allí, frecuentando las casas nocturnas junto con aquellos obreros, todos con las mismas ropas.
Teníamos incluso la impresión que la sociedad iba a mejorar, que los hombres serían más iguales. 

Pero no. 

Cuando se inauguró la ciudad, vinieron los políticos y los hombres de negocio. Era la misma mierda... la diferencia de clases, la imposición del dinero, de los negocios, de todo lo que sigue por ahí hasta hoy".